CERCA DE 280 LOTES DE ARTE LATINOAMERICANO SE EXHIBIRAN EN LA SEDE DE SOTHEBY’S EN MANHATTAN

6 05 2010

Cercade 280 lotes de arte latinoamericano se exhibirán en el décimo piso de la sede de Sotheby’s en Manhattan, Nueva York,  entre el 24 y el 29 de mayo, como parte de las subastas previstas para este mes en la gran urbe norteamericana, donde esta casa espera facturar entre 18 y 24 millones de dólares.

Fernando Botero

Fernando Botero

En un comunicado difundido por Sotheby’s, con motivo de la gran venta, se expresa que “esta importante selección de trabajos latinoamericanos, que oscilan desde lo colonial hasta lo contemporáneo, demuestra la naturaleza dinámica y variada del mercado internacional para obras de esta región”.

Entre las mayores atracciones del arte latinoamericano, se encuentra una amplia colección del artista colombiano Fernando Botero que incluye el cuadro Rosalba (1969) y la escultura Hombre a caballo (1989).

Uno de los pintores vivos mejor cotizados en el mercado internacional del arte es Fernando Botero Angulo, un pintor, escultor y dibujante colombiano nacido el 19 de abril de 1932 en Medellín (Antioquia). Icono universal del arte, su extensa obra es reconocida por niños y adultos de todas partes por igual.

De pequeño fue inscrito en un liceo de toreros de la ciudad de Medellín (noroeste de Colombia) a petición de un tío, quien no se imaginaba que su verdadera vocación era la pintura;Tuvo un percance con los toros lo que hizo que él los dejara. Es de notar que, en este período hizo su primera obra, una acuarela de un torero. Una vez que su familia comprendió su vocación, Botero realizó su primera exposición en su ciudad natal (Medellín) en 1948.

Ese mismo año, Botero se trasladó a Bogotá para la inauguración de la Exposición de artistas Antioqueños en donde presentó dos de sus acuarelas. De regreso a Medellín, realizó ilustraciones para uno de los periódicos locales (El Colombiano), lo que le acarreó la expulsión del plantel en el que estudiaba, ya que sus dibujos eran considerados como obscenos.

Bogotá

Una vez terminados sus estudios secundarios en 1950, Botero se instala en Bogotá (1951), ciudad en donde tiene contacto directo con los intelectuales colombianos más importantes de la época. Ese mismo año, Botero realiza dos exposiciones consecutivas en la galería Leo Matiz; en una de sus exposiciones, obtiene el premio del IX Salón de Artistas Colombianos ofrecido por la Biblioteca Nacional de Colombia.

Europa

Con el dinero recibido por el premio y con la venta de algunas de sus obras, Botero decidió ir para Europa. Es así como llegó a Barcelona en 1952. Luego Botero decidió trasladarse a Madrid, ciudad en la que visitó el museo del Prado, donde vio más de cerca la obra de Francisco de Goya y Velázquez. Más tarde, ganó el 2º puesto en el IX salón anual sanuak de artistas.

América

Tras su regreso de Italia en 1955, este artista decidió hacer una exposición en Bogotá de las obras realizadas en Europa, de las cuales obtuvo muchas críticas pues en ese momento el país estaba influido por la vanguardia francesa, lo que le acarreó casi un fracaso completo.

Luego de esta amarga experiencia, Botero decidió casarse con Gloria Zea, con quien en 1956 partió a Ciudad de México. Fue justamente allí que Botero descubrió y jugó con el volumen de los cuerpos. Un año después, expuso por primera vez en Nueva York: el éxito comenzaba a acompañarle. Fernando Botero logró intensificar sus batallas personales, sus combates lienzo a lienzo, del arte contra el tiempo y de la belleza contra la muerte.

Botero regresó a Bogotá y en el año de 1958 fue nombrado docente de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Colombia; además, ganó el segundo premio del X Salón de Artistas Colombianos con su obra La alcoba nupcial. Ese mismo año expuso en Washington, en donde logró vender todas sus obras el mismo día de la inauguración.

Con Gloria Zea, Fernando tuvo tres hijos: Fernando, Lina y Juan Carlos, nacido el mismo año en que decide separarse de su primera esposa.

Nueva York

En 1960, Botero regresó a Nueva York para instalarse. Una vez allí, alquiló un pequeño apartamento donde vivía modestamente pues acababa de separarse de su esposa; además, sus obras no tenían mucho éxito pues los gustos neoyorkinos de la época cambiaban rápidamente, y ahora la abstracción mandaba la parada.

Fue entonces cuando, en 1961, Botero logró vender La Mona Lisa a los doce años al Museo de Arte Moderno de Nueva York. Luego de haber encontrado su serenidad económica, Botero se casa de nuevo.

En 1963 cambió su residencia al East Side y alquiló un nuevo estudio en Nueva York. Es allí donde surgió su estilo plástico en muchas de sus obras de este período con colores tenues y delicados. Su pasión por Rubens se deja ver en sus obras.

A comienzos de 2008, Fernando Botero recibió el Doctorado Honoris Causa de manos de la Universidad Autónoma de Nuevo León, en la ciudad de Monterrey (México). Igualmente, presentó por vez primera en esta ciudad su colección de pinturas sobre “Abu Ghraib” y su enorme escultura en bronce titulada “Caballo”.

Fama

En 1966 fue organizada en Alemania su primera exposición en Europa. Una nueva muestra en el Milwaukee Art Center recibió críticas ampliamente positivas. Es así como este artista empezó un período de muestras y exposiciones entre Europa, los Estados Unidos y su patria, Colombia. En 1969 expuso en París; fue a partir de ese momento que Botero empezó un peregrinaje por todo el mundo en busca de inspiración; se movía continuamente de Bogotá a Nueva York y a Europa.

En 1970 nació en Nueva York su hijo Pedro Botero, comúnmente llamado Pedrito. Paralelamente, su fama mundial aumentaba cada vez más y lo convirtió en ese entonces en el escultor viviente más cotizado del planeta. En 1974, cuando su hijo apenas tenía cuatro años, Botero tuvo un accidente de tránsito en España, lo que le costó la vida a Pedrito.

La muerte de su hijo dejaría trazos en la obra de Botero que, a partir de ese momento, comenzó a tener cambios profundos, considerados por la crítica como huellas de la pérdida de su hijo. Además, su matrimonio con Cecilia Zambrano no superó la pérdida de Pedrito, y Botero se separó por segunda vez.

Un año antes, él se había instalado en París y comenzado a trabajar la escultura. En 1976 Botero hizo una donación de dieciséis de sus obras al Museo de Antioquia, que le consagró una sala permanente para sus obras, la sala Pedrito Botero.

Desde 1979, cuando la primera retrospectiva de Botero fuera presentada en el Hirshhorn Museum [1] de Washington, sus exposiciones a través del mundo no se detuvieron. En 1983 Botero se trasladó a Pietrasanta en Toscana (Italia), un pequeño pueblo famoso por sus fundiciones, lo que para Botero significaba la continuidad de su obra escultórica. Al año siguiente, Botero hizo una nueva donación al Museo de Antioquia. Esta vez se trataba de una serie de esculturas que también encontraron lugar en una nueva sala permanente dedicada a Botero en el museo.

A partir de 1983, Botero comenzó una serie de exposiciones a través de todo el mundo que aún hoy no acaba. Es así como sus obras son expuestas y por supuesto conocidas en ciudades como: Londres, Roma, San Francisco, Filadelfia, Boston, Chicago, Basilea,Buenos Aires, San Juan de Puerto Rico,Santo Domingo, Berlín, Múnich, Fráncfort, Tokio, Milán, Nápoles, París, Montecarlo, Madrid, Moscú, Viena, Ciudad de México, Monterrey , Caracas, entre muchas otras ciudades que no se alcanzaría a mencionar, pues su obra ha pasado por la mayoría de países europeos y americanos.

Botero es uno de los pocos artistas (por no decir el único), que se ha dado el lujo de exponer sus obras en varias de las avenidas y plazas más famosas del mundo, como los Campos Elíseos en París, la Gran Avenida de Nueva York, el Paseo de Recoletos de Madrid, la Plaza del Comercio de Lisboa, la Plaza de la Señoría en Florencia y hasta en las Pirámides de Egipto.

Desproporción de lo real

Desde sus inicios, Botero ha recurrido a escenas costumbristas, inicialmente, con una pincelada suelta de colores oscuros (con ocasionales contrastes fuertes) cercana al expresionismo y, desde finales de los sesentas, ha recurrido a una pincelada cerrada, con figuras y contornos más definidos.

A la orilla de esa carretera del arte contemporáneo, Botero ha instalado durante cinco décadas una escuela de arte con un graduado: él mismo.

En su obra reciente, Botero ha recurrido temáticamente a la situación política colombiana y mundial. Por ejemplo, la serie sobre “Abu Ghraib” está compuesta por 78 cuadros que tratan de representar los horrores de la tortura y de la guerra, relacionada con la invasión de los Estados Unidos a Irak, y los sucesos de la Prisión de Abu Ghraib a partir de las declaraciones de las personas allí torturadas.[]

En la subasta de Sotheby’s, en este mes de mayo, también destacan obras de los artistas cinéticos venezolanos Jesús Rafael Soto, Carlos Cruz-Diez y Alejandro Otero, así como de los artistas abstractos mexicanos Gunther Gerzso Mathias Goeritz, Rodolfo Nieto, Carlos Mérida y Pedro Friedeberg, entre otros.

Fuente datos biográficos de Botero: Wikipedia on line

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