EL ARTE CINÉTICO EN EL NUEVO MILENIO Y SU RENACER EN CUBA

25 06 2010

 Por Jorge Rivas

En las últimas subastas de Arte Latinoamericano, efectuadas en Nueva York, constatamos con agrado que el Arte cinético transita con vigor por el recién comenzado nuevo milenio, convirtiéndose en centro de atracción para prestigiosos galeristas y coleccionistas.

Carlos Cruz-Diez: Transchomie,1965

Carlos Cruz-Diez: Transchomie,1965

En tal sentido, grandes maestros de esta corriente derivada del abstraccionísmo, como el venezolano Jesús Rafael Soto (Venezuela 1923-2005), vendió su obra titulada Un trou sur l’Orange (1970) en 758 mil 500 dólares, casi el doble de su estimado de venta que no sobrepasaba los 350 mil dólares. Iguales récords lo establecieron los también latinoamericanos Carlos Cruz-Diez y Gego, entre otros.

En la Isla el arte cinético igualmente goza de buena salud, por lo que el renacer de este movimiento promovido en Cuba por  algunos de los connotados propulsores del arte abstracto, como Sandú Darié y Loló Soldevilla, quienes se nutrieron de las extraordinarias experiencias que consolidaron su interés por esta corriente en París, la Ciudad Luz que en la primera mitad del siglo pasado se convirtió en la gran escuela del arte cinético, en la que se formaron grandes maestros de América Latina, como Julio Le Parc, Jesús Rafael Soto, Carlos Cruz-Diez, y Luis Tomasello,  principales exponentes del cinetismo a nivel mundial.

Tanto los cubanos como el resto de los latinoamericanos que bebieron de la fuente parisina, llevaron a sus respectivos países la esencia de los juicios y sensaciones que dieron origen al surgimiento de esta tendencia. Ellos acometieron, en ejemplarizante ejercicio plástico, obras con marcado sentido conceptual, sobre las cuales emergió esta tendencia, de la que surgieron piezas de gran complejidad expresiva (penetrables, estructuras, mecanismos luminosos o cromosaturaciones), convertidas en referente obligado a la hora de realizar cualquier recorrido por el arte cinético.

Como bien se ha dicho, puede concluirse que el arte cinético es una tendencia de las pinturas y las esculturas contemporáneas creadas para producir una impresión de movimiento.

El año pasado en Cuba se dedicó particular interés por el reconocimiento y promoción del arte cinético. En tal sentido, Casa de las Américas organizó un amplio programa que, bajo el título de 2009 Año Cinético demostró la vitalidad de esta corriente que alcanzó su mayor esplendor entre los años 60 y 70 del pasado siglo, período en el que transcendieron artífices latinoamericanos como  Ravelo y Polesello, además Julio Le Parc, León Ferrari, Carlos Cruz Diez, Luis Tomasello, antecedidos en reconocimiento y notoriedad por el venezolano Jesús Soto.

Aún recordamos la mega exposición titulada De la abstracción… al arte cinético en la Casa de las Américas, en la cual pudimos disfrutar de las creaciones de estos grandes maestros del cinetismo, a las que se unieron obras del cubano Sandú Darié, figura homenajeada el domingo pasado por ArtCuba.com, en ocasión del Día de los Padres, por considerarlo precisamente “Padre” del arte cinético en Cuba.

Dentro del Año Cinético, Casa de las Américas llevó a cabo su ya tradicional y prestigiosos  evento La Joven Estampa, dentro del cual organizó el encuentro titulado El Cinetismo hoy, en el cual participaron los jurados del mencionado concurso, Juvenal Ravelo, Rogelio Polesello, José Veigas y Antonio Martorell, quien en esta ocasión fungió como conductor, práctica que domina gracias a sus programas televisivos y radiales en su natal Puerto Rico.

Ellos no centraron sus debates en torno a la praxis de esta tendencia en nuestros días, sino que lo hicieron desde sus perspectivas personales y desde sus propias biografías creativas en particular.

El análisis de los distintos acercamientos a la hora de apropiarse y de insertarse dentro del cinetismo, constituyó uno de los aspectos más interesantes de ese encuentro.  Intervención social, distorsión de la imagen como elemento esencial del arte cinético, interacción espectador-obra, espacio público y galería, abordaje desde el diseño gráfico, son algunos de los puntos que tejen la aproximación al cinetismo en la región a través de la mirada de los artistas.

Juvenal Ravelo (Venezuela, 1934) acompañó su intervención de la proyección del filme En busca del color, dirigido por Marcel del Castillo, en el que se testimonia la experiencia del creador con su proyecto de arte y participación en la calle.

San Francisco de Chacaracual es un pequeño poblado situado en la península de Paria entre Río Caribe y Playa Medina a más de 600 kilómetros de Caracas. Hasta allí, atravesando senderos y sinuosas carreteras, entre montaña y mar, arribó el maestro para transformar, a través del arte, no solamente las fachadas y las áreas exteriores de la villa, sino también para cambiar el modo de vida y la proyección social de sus pobladores. En el documental, son los habitantes de Chacaracual los que narran el significado de ese viraje para el pueblo.

Hoy, gracias al éxito de estas experiencias, Ravelo ha sido invitado a modificar e intervenir con su proyecto de arte y sociedad, un barrio marginal de la capital venezolana.

En los finales de los setentas hubo intentos, gracias al interés de Haydee Santamaría y Mariano Rodríguez, para que Ravelo concretara una experiencia similar en Cuba. La muerte de Haydee y la posterior enfermedad y fallecimiento de Mariano, imposibilitaron darle continuidad al proyecto, según explicó el artista.

Imanes fue la muestra de Rogelio Polesello que la sala Cronopios, del Centro Cultural Recoleta, recibió en 2005. Según declaró el artista, se trató de un recorrido por toda su creación, desde 1958 hasta la actualidad, donde el arte cinético ha sido fiel visitante.

Un video ofrecía los detalles de un espectacular montaje ubicado en los amplios salones de la prestigiosa institución argentina. Formas oblicuas, juegos cromáticos, figuras tridimensionales y, en especial, los lentes, inmensos lentes y esculturas de vidrio que completaban y complementaban lo que el autor ha definido como el elemento básico en su práctica artística, “la distorsión de la imagen” a través de ese lente, “la deformación de las obras tal y como pasa en la vida”. Confesó que siendo niño solía tallar lentes y que incluso llegó a hacer un alfabeto que aún conserva. Quizás lo de cinético, apuntó Martorell, también le venga del hecho de que el artista nació en un taxi y de ahí que no pueda parar, que esté siempre en movimiento.

Con esporádicas participaciones en la arquitectura, a Polesello le gustaría intervenir más en espacios públicos y, de hecho, es un anhelo que quisiera cumplir en el futuro, según expresó en el panel.

En el boletín digital La Ventana, editado por Casa de las Américas,  se asegura, además, que a pesar de ser ésta “una de las instituciones que atesora una de las mayores colecciones de arte cinético del continente, Cuba no ha sido muy activa en este campo. Sin embargo, José Veigas, quien está considerado uno de los mayores historiadores y archivistas del arte cubano, pudo traer a la mesa variados ejemplos que logran dibujar una trayectoria interesante y no menos intensa del arte cinético cubano, no solamente aplicado a las artes plásticas, sino también al diseño gráfico.

“En esa línea ocupa un lugar preponderante Sandú Darié, único representante cubano en la mega exposición De la abstracción… al arte cinético en la Casa de las Américas”.

Como apuntamos en el artículo publicado en esta misma web bajo el titulo de En el día de los padres: Brindis de ArtCuba.com por Sandú Darié, precursor del arte cinético en La Isla, este artista nacido en Rumanía en 1908 incursionó en casi todas las manifestaciones de las artes  visuales y entre 1926 y 1932

realizó estudios en la Facultad de Derecho, de  París, Francia.

A partir de 1958 a 1961 fue miembro del Grupo Diez Pintores Concretos, La Habana. En 1982 fue jurado del Salón Paisaje’82, Museo Nacional de Bellas Artes, La Habana y en 1988 Jurado del 3er. Salón de Premiados, Museo Nacional de Bellas Artes, La Habana.

Algunas de sus obras integraron la antológica exposición Los cinéticos, presentada hace tres años en el Museo Reina Sofía, en Madrid.

Durante la conferencia, Veigas mostró ejemplos de exposiciones de Sandú Darié en la década del cuarenta. E igualmente recordó que el 2009 se cumplieron 60 años de la exposición que Darié realizó en el Lyceum de La Habana.

Loló Soldevilla, quien organizó en 1956 la primera muestra de arte abstracto europeo titulada Pintura de hoy, en el Museo de Bellas Artes, también es uno de los ejemplos clave en la historia del cinetismo cubano.

En el encuentro de Casa de las Américas también se mencionó la labor del Grupo Cubano de Arte Óptico integrado por Jorge Fornés, Armando Morales, Helena Serrano y Ernesto Briel, en 1978. Veigas no pudo precisar el momento en que este colectivo creativo se disolvió y qué ocurrió con sus obras. Ya en 1965, Morales, junto al diseñador Alfredo Rostgaard, habían realizado una muestra conjunta de Op Art.

Según La Ventana “otro nombre de este peculiar catálogo es Luis Martínez Pedro, a quien, según Veigas, se suele olvidar. Su arte óptico en los sesenta lo convierten igualmente en un partícipe en la historia del cinetismo cubano.

“Desde el terreno del diseño gráfico –agrega la publicación digital-, Umberto Peña jugó un rol activo. En las portadas de las publicaciones y libros de la Casa de las Américas, donde Peña era el diseñador, aparecieron en los setenta múltiples ejemplos que relacionan a la gráfica cubana con el arte cinético”.

Veigas enfatizó que al  “arribar a los ochentas “todo se mezcló”. Esta década, tan intensa y fecunda en las artes plásticas cubanas, conserva también valiosas muestras: Eduardo Rubén García, en 1981, Gustavo Pérez Monzón, en 1982, con obras arriesgadas que, a pesar de llevar la impronta de esos años, también dejaban espacio para el cinetismo”.

El reconocido crítico y archivero del arte cubano igualmente reconoció el papel de la Casa en la divulgación del cinetismo en nuestro país. “Desde los años setentas hasta la actualidad —el Año Cinético ilustra claramente esta intención—, la institución cubana ha sido sede principal de acontecimientos que colocan al arte cinético en el punto de atención”.

En los setentas, la exposición de Julio Le Parc, su impacto en el público, en la crítica y en los artistas, ha sido, para el historiador cubano, un momento inolvidable. Asimismo, en los ochentas la muestra Modulaciones, la presencia de Cruz Diez, y hace diez años, la donación de su pieza Inducción cromática de La Habana, por los cuarenta años de la Casa de las Américas, son también ejemplos que corroboran este empeño de la institución a favor del arte cinético.

Durante el Año Cinético los cubanos tuvieron la posibilidad de conocer piezas de Rogelio Polesello y Juvenal Ravelo nunca exhibidas en la Isla.

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One response

17 01 2011
JORGE FORNES

Forme parte del Grupo Cubano de Arte Optico en el ano 1979. Gracias por incluir el grupo en sus comentarios sobre el arte cinetico. Jore Fornes

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