ESTAMPAS DEL MEXICANO POSADA EN CASA DE LAS AMÉRICAS

13 07 2010

Con el título Crónicas de México, Casa de las Américas exhibe en la Galería Latinoamericana su colección de estampas del gran artista José Guadalupe Posada (Aguascalientes, México, 1852- Ciudad México, 1913), integrada por grabados, cancioneros y hojas volantes.

José Luis Cuevas: Gran fandango y francachela de todas las calaveras. Sin fecha. Zincografía. 125 x 200 mm.

José Luis Cuevas: Gran fandango y francachela de todas las calaveras. Sin fecha. Zincografía. 125 x 200 mm.

Posada  comenzó a trabajar como maestro de litografía en la ciudad de Aguascalientes hasta los 37 años de edad. Posteriormente se cambió a la capital mexicana donde trabajó como ilustrador de periódicos.

Las críticas imágenes, evidencia de la desigualdad e injusticia social existente en la sociedad porfiriana, cuestionaban su moralidad y su culto por la modernidad. Describió con originalidad el espíritu del pueblo mexicano desde los asuntos políticos, la vida cotidiana, su terror por el fin de siglo y por el fin del mundo, además de los desastres naturales, las creencias religiosas y la magia.

Por su estilo y temática empleados, José Guadalupe Posada, es considerado un artista “popular”, proveniente del pueblo, que nutrió su obra del imaginario popular mexicano y a quien se dirigió como público.

Fue considerado por Diego Rivera como el prototipo del artista del pueblo y su defensor más aguerrido, incluso se autoproclamó como hijo de Posada y de la Catrina en su mural Sueño de una tarde de domingo en la alameda. También es considerado precursor del movimiento nacionalista mexicano de artes plásticas. Célebre por sus dibujos y grabados sobre la muerte. Apasionado de dibujar caricatura política. Desarrolló nuevas técnicas de impresión. Trabajó y fundó periódicos importantes. Consolidó la fiesta del día de los muertos, por sus interpretaciones de la vida cotidiana y actitudes del mexicano por medio de calaveras actuando como gente común.

Comenzó su carrera haciendo dibujos, copiando imágenes religiosas y como ayudante de un taller de cerámica. En 1872 realizó litografías y grabados en madera que ilustraban cajetillas de cerillos, documentos y libros.

Durante su trabajo como ilustrador de periódicos, José Guadalupe se reveló pronto como un extraordinario dibujante, muchas veces contrarias a las reglas de la pintura académica mexicana, vigente hasta los primeros años del siglo XX. Sin embargo, sus mejores habilidades estaban en el grabado y sobre todo, en una nueva técnica más burda y vigorosa: la litografía. Posada fue un excelente grabador en metal.

Realizó ilustraciones y caricatura política en varias imprentas y algunos periódicos, como el Argos, La Patria, El Ahuizote y El Hijo del Ahuizote, para quienes había un enemigo en común y de quien todos eran opositores: el gobierno del presidente Porfirio Díaz. En su fructífera vida creadora fue perseguido y atacado, debido a que siempre enfatizó su temática haciendo crítica y denuncia de atrocidades e injusticias cometidas por los regímenes que gobernaban el país.

Sus primeros trabajos realizados en talleres e imprentas pequeñas, le brindaron la posibilidad de desarrollar su destreza artística como dibujante, grabador y litógrafo; por esos tiempos, realizó algunas ilustraciones satíricas que aparecieron en la revista El Jocote.

Ilustró corridos, historias de crímenes y pasiones, de aparecidos y milagros. Retrató y caricaturizó a todo tipo de personajes: revolucionarios, políticos, fusilados, borrachos, peladitos, bandoleros, catrines, damas elegantes, charros, toreros y obreros. Además ilustró las famosas “calaveras” (versos con alusión a la muerte que se ilustraban con esqueletos vivos personificados) género que Posada desarrolló de manera extraordinaria. Revistió al esqueleto en la calavera: esencia de los pesares y alegrías del pueblo.

La muerte es democrática, ya que a fin de cuentas, güera, morena, rica o pobre, toda la gente acaba siendo calavera.

Las calaveras de Posada son en la mayoría de los casos asociadas con el Día de los Muertos, ya que interpretó la vida y las actitudes sociales del pueblo mexicano, representados en sus grabados con calaveras vestidas de gala, calaveras en fiesta de barrios, en calles citadinas, en las casas de los ricos. Dibujó calaveras montadas a caballos, en bicicletas, con las que señalaba las lacras, la miseria y los errores políticos del país. Es el caso original de La Catrina, grabado que representa una burla a la clase alta del Porfiriato.

No cabe duda de que la obra de Posada influyó en artistas posteriores como José Clemente Orozco, Diego Rivera, Francisco Díaz de León y Leopoldo Méndez, entre otros.

Sus obras las conservan, entre otras instituciones, el Instituto Nacional de Bellas Artes, el Museo José Guadalupe Posada en Aguascalientes, además de colecciones particulares.

Posada tenía una producción muy amplia de dibujos, carteles y grabados que se distribuían en todas las regiones de la república, sumando cuando menos 5 millones de ejemplares.

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