“INTENTO QUE EN MIS TEMAS, LA VULGARIDAD NO TENGA ESPACIO”

21 08 2010

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Por Jorge Rivas Rodríguez

En 1994 un carismático muchacho de la barriada capitalina de Santos Suárez, con apenas 16 años,  irrumpió en el universo musical cubano para prontamente ganar reconocimiento del público y de los productores de espectáculos, quienes seguían atentos a sus cualidades vocales y a su rítmico y viril movimiento escénico.  En la actualidad este joven es uno de los preferidos entre los seguidores de la salsa en la Isla y en muchos otros países del Caribe, y del resto del mundo.

Me refiero a Alain Daniel Pico Roque (27 de agosto de 1977), simplemente conocido como Alain Daniel, cuya sencillez y extraordinaria simpatía posibilitan una rápida comunicación con el auditorio que disfruta de la proyección escénica del también compositor de pegajosos temas, como El zorreo, El de siempre, La Miky y La negra tiene bum bum.

“Mi mayor satisfacción es que el público me siga”

Reconocidos intérpretes nacionales e internacionales han incluido en sus repertorios números pertenecientes a la autoría de Alain Daniel, quien considera que las “canciones son para su autor un pedazo de sí. Todas marcan algo importante, ya sean vivencias suyas o no; lo cierto es que las quieres por igual, pero obviamente algunas tienen mayor calidad, mayor alcance o incluso mayor suerte que otras. Las mías me han regalado bonitas emociones, en diferentes momentos; recuerdo, por citar alguno, cuando Lucecita Benítez, la voz nacional de Puerto Rico, incluyó un tema mío en su disco Renacer. Es una cantante que admiraba de niño, sobre todo cuando la veía en la tele con su Alabanza… Es emocionante admirarla ahora interpretando algo que yo escribí”.

En el año 1997 el aún adolescente artista se integró, como cantante, al prestigioso elenco artístico del Cabaret Parisién del Hotel Nacional, donde se desempeñó durante cinco años. “El mundo del cabaret y los espectáculos ―afirmó―, me sirvió de gran escuela. Puedo asegurarte que es para el cantante, lo que el teatro es para el actor. Tiene un lenguaje diferente e importante, aprendes a llenar la escena, a moverte en ella entre bailarinas, figurantes, modelos; a proyectarte de forma tal que quienes se encuentran sentados en la última fila, te vean igual que los que ocupan los primeros espacios. Se nota la diferencia entre el artista que haya transitado por el cabaret y el que no lo hizo”.

Posteriormente, Lazarito Valdés, director de la popular orquesta Bamboleo, lo incorporó a ésta, donde alcanzó mayor solidez artística; época en que su popularidad trascendió junto con la de esa emblemática agrupación salsera.

 “Mi mayor satisfacción es que el público me siga. Es emocionante ver como personas de distintas edades me reconocen en la calle, me llaman o me dicen algo. Particularmente me entusiasma el encuentro con los compañeritos de mi niña mayor que cumplirá 9 años por estos días; ellos me piden fotos o que firme sus libretas. Además es grato llegar al barrio donde crecí y percibir el reconocimiento de mis vecinos, sobre todo los más jóvenes y los que me vieron crecer, que me expresan diferentes sentimientos de afecto y cariño. Esa es la mayor muestra de que valió la pena”, subrayó Alain Daniel evidentemente satisfecho por el éxito de su carrera.

El atractivo cantautor igualmente reconoció que “como el resto de los humanos también tengo insatisfacciones, cuando las cosas me salen mal, cuando algo se me escapa del alcance de mis manos, por alguna causa ajena a mi voluntad”.

“Yo vengo de un seno familiar humilde, pero muy musical de muchas maneras”

Considerado como uno de los más auténticos cultivadores de la salsa en la Isla, subraya que es “un músico que intenta vivir y crear en coherencia con el momento y las circunstancias de mi tiempo”.

Apasionado promotor de la música cubana, considera interminable la lista de grandes talentos de Cuba y otros lugares que han influenciado de distintas maneras en su música. “pero sería un pecado imperdonable el olvido de grandes nombres; por solo citar algunos, Pablo Milanés, Gilberto Santa Rosa, Benny More, La Aragón, Juan Luis Guerra, Chucho Valdés, Omara Portuondo, Elena Burke, Juan Formell, José Luis Cortés (El Tosco), Ángel Bonne, Mario Rivera…”.

El interés de este joven perteneciente a la UNEAC por transitar a través de diferentes géneros musicales, le posibilitó continuar componiendo y cantando sus propios temas hasta lograr un extenso y variado repertorio que sobrepasa los cien temas. Su vigorosa presencia sobre el escenario, impacta al auditorio que disfruta de sus posibilidades para asumir, con igual calidad interpretativa, una pieza de salsa o chachacha, y además moverse cómodamente entre la balada y el son.

Públicos de diferentes generaciones, en particular  los jóvenes, admiran su timbre de voz, caracterizado por un registro medio, rico en matices y de un color agradable. Tales posibilidades fueron  fomentadas desde la infancia no solo por sus estudios musicales en el Conservatorio Amadeo Roldán, sino también por un ambiente hogareño distinguido con solidas herencias trasmitidas por reconocidas figuras de la música cubana.

“Yo vengo de un seno familiar humilde, pero muy musical de muchas maneras. Mi abuela materna dirigía y cantaba con el trío  Hermanas Carmen, que amenizaba los viajes de los Ferris que viajaban al sur de la Florida, en Estados Unidos. Ella grabó varios discos con RCA Víctor. También mis tíos eran músicos del maestro Gonzalo Roig. Por esa razón en mi casa se escuchaba música de todo tipo. Esa influencia me tocó de cerca desde temprano, sembrándome con claridad absoluta el sueño de llegar a ser un músico reconocido”, rememoró.

“Cada uno de mis CDs tiene una manera diferente de mostrar mi manera de  hacer y comprender la música”

Próximo a cumplir los 28 años de edad, el 7 de agosto de 2005, con muchos sueños aún por realizar y seguro ya del respaldo de sus admiradores, tanto en la Isla como en otras latitudes, el ya afamado cantautor decidió lanzarse como solista, acompañado de su orquesta, integrada por músicos provenientes de las Escuelas de Arte y de otras reconocidas agrupaciones. Entretanto, varias piezas suyas se mantienen en los primeros lugares de preferencia en las emisoras nacionales de radio y es recurrentemente solicitada su presencia en varios espacios musicales de la Televisión Cubana.

Escenarios que atraen multitudes, como el de la Tribuna Antimperialista José Martí y los bailables populares en casi todas las provincias del país, además del concurrido salón de La Tropical, y algunos de los más prestigiosos cabarets y centros nocturnos de la capital y de otros países han contado con la presencia de Alain Daniel.

“Hay varios temas con los que el público se identificó más desde un inicio, los guardan en su memoria y creo que tendré que cantárselos de por vida, porque por más que pasa el tiempo lo siguen pidiendo. El zorreo, es un ejemplo, tal vez por la realidad que enfoca, ya que  a los cubanos nos encanta zorrear… en el mejor sentido”, frase que concluyó con su agradable y contagiosa sonrisa.

Alain Daniel ha grabado ya tres discos prácticamente devorados por  sus admiradores: el primero con la disquera alemana Cuba-Chévere y otros dos con la EGREM; ellos son, respectivamente, Avísale a mi gente, Bendita locura y Vestigios. “Estoy empezando el cuarto, tengo todas mis energías volcadas en él. Cada uno de mis CDs tiene una forma diferente de mostrar mi manera de hacer y comprender la música”, precisó.

Reveló que también prepara un “gran disco” que desde siempre soñó hacer. “No quiero adelantar mucho, pues el proyecto recién comienza, cantaré a dúo con grandes de la música como Pablo Milanés, haciendo realidad un viejo anhelo. La producción del disco está a cargo de dos equipos, uno en Cuba dirigido por Alexander Abreu, y otro en Puerto Rico, con reconocidos músicos boricuas, dirigidos por José Manuel Lugo, tecladista y arreglista de Gilberto Santa Rosa”.

¿Salsa con Reggaetón?

Públicos de cerca de 30 países han disfrutado de la virtuosa y profesional actuación de Alain Daniel, quien impacta, además, por la mesura y buen gusto de sus composiciones en tiempos en que lo grotesco y trivial trata de imponerse como medio para atraer a grandes auditorios.

 “Intento que en mis temas, la vulgaridad no tenga espacio, pero es importante mencionar que el autor debe saber a qué publico o sector enfoca su obra; por ejemplo, si estas tocando en La Tropical, para un auditorio joven, si no presentas un repertorio con un lenguaje especifico, te quedas solo allí. Sí estas en Europa, el lenguaje no puede ser local en demasía, y sí estas en un teatro o en televisión debes revisar bien tus textos y tu proyección escénica. Cada medio, cada sector, cada público, tiene su lenguaje, al tiempo que no es lo mismo escribir un bolero que un rap, por ejemplo. Esa es la fórmula que me funciona a mí, que intento ser un callejero fino. Todo esto me obliga al estudio y la superación constantes”.

Alain Daniel defiende, con sobradas razones, la sobrevivencia de la salsa en medio de un variopinto panorama musical que se inclina más hacia los nuevos géneros impuestos por la modernidad. Sin embargo asegura que vive contento de su “relación con los demás artistas; me enorgullece ser el cantante que más discos ha grabado, a dúo, con los mejores exponentes del Reggaetón en Cuba, un género tan de moda en estos tiempos”, concluyó con evidente satisfacción.

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