ARTE Vs POLÍTICA EN BIENAL DE SAO PAULO

5 10 2010

Por Jorge Rivas Rodríguez

Una de las bienales de arte contemporáneo más prestigiosas de Latinoamérica y  el mundo, la de Sao Paulo, hasta ahora  ha trascendido más por el escándalo provocado con una de sus exhibiciones personales que por  la calidad, variedad y representatividad artística que debe caracterizar la actual edición de este encuentro fundado en 1951 por  el Museo de Arte Moderno de esa ciudad brasileña.

ARTE Vs POLÍTICA EN BIENAL DE SAO PAULO

ARTE Vs POLÍTICA EN BIENAL DE SAO PAULO

Decenas de informes de prensa, comentarios, entrevistas y artículos publicados en Internet sobre la bienal de Sao Paulo, potencian la incitadora  presencia de nueve dibujos realizados por el artista brasileño Gil Vicente, en los que se representa a sí mismo  dando muerte a diferentes figuras internacionales de la política y la religión, tales como la Reina de Inglaterra Elizabeth II; el Papa Benedicto  XVI;  el primer ministro israelí, Ariel Sharon; o el propio mandatario de la gran nación latinoamericana , Luiz Ignacio Lula da Silva, y a su antecesor Fernando Henrique Cardoso.
Sin embargo, en muy pocos sitios o páginas de la web pueden encontrarse referencias o reseñas eminentemente artísticas sobre esta 29 convocatoria de la Bienal de Sao Paulo,  inaugurada el pasado 25 de septiembre en el Parque Ibirapuera,  donde tiene su sede desde la segunda edición (1953),  que contó con una muestra que marcó la historia de las bienales de arte, al estar integrada con obras de grandes maestros de la plástica en el siglo XX, tales como Picasso,  Klee, Mondrian,  Munch y Gropius. 
Considerado como el segundo en importancia después de la Bienal de Venecia,  este jolgorio del arte internacional  fue trasladado al Parque  Ibirapuera desde el Pabellón de Trianon,  en la Avenida Paulista – donde actualmente se encuentra el Museo de Arte de Sao Paulo (MASP) -. Allí surgió, en 1951, bajo la dirección artística  de Lourival Gomes Machado,  como parte de la programación del Museo de Arte Moderno de Sao Paulo. En 1962, su patrocinio y organización pasó a la Fundación Bienal de Sao Paulo, creada ese mismo año y cuyo financiamiento proviene de subvenciones del municipio, el gobierno local y estatal y del sector privado.
Entonces impulsada por Ciccillo Matarazzo, director del Museo de Arte Moderno de Sao Paulo, desde su surgimiento  hasta la actualidad, esta bienal supone la confrontación de varias generaciones de jóvenes artistas y críticos con tendencias evolutivas globales, dando lugar a un ambiente favorable para museos, galerías y coleccionistas.
Sin embargo, en esta convocatoria tales objetivos han sido minimizados por la prensa sensacionalista y por otros medios, incluso aquellos con prestigio en la promoción del arte contemporáneo, los cuales califican las creaciones de Gil Vicente como “provocaciones políticamente incorrectas que acoge en esta ocasión el encuentro bianual de la capital paulista”. 
Muchos de esos diarios magnifican  “la fuerza del arte político”, en tesis básicamente sustentadas en los dibujos de este artífice que bajo el titulo de Inimigos (enemigos) presenta una serie de autorretratos en blanco y negro, que han provocado una desenfrenada polémica  en la que una parte defiende los mencionados trabajos de Gil Vicente y otra los deplora, como los directivos de la oficina  en Sao Paulo de la Orden de los Abogados de Brasil (OAB), entidad que reglamenta el ejercicio de la profesión de derecho en el país, quienes pidieron la retirada de las obras, porque consideraban que  “no era el momento apropiado” para exhibirlas.
A todas luces, como en la edición anterior (2008), en la cual la pobreza de los valores artísticos  motivó el destaque de las artes tradicionales, en esta ocasión los organizadores de la bienal apelaron a la “resonancia” del arte político para intentar rescatar la  trascendencia  de este encuentro artístico,  que en esta ocasión reúne obras de unos 160 creadores contemporáneos de todos los continentes; gran espectáculo visual sobre el que, hasta ahora, muy poco se ha dicho con respecto a su calidad artística, diversidad y movimientos allí presentes.       
En la presentación de la bienal ante la prensa nacional y extranjera,  uno de sus curadores,  Moacir dos Anjos, expresó una frase que igualmente incitó polémica: “Todo el arte es político”.  Muchos de los creadores participantes no comparten, de forma explícita este concepto, que el comisario  sostiene desde la significación misma del lema de la bienal: “Siempre hay un vaso de mar para navegar”, enunciado  que permite penetrar en el infinito tema relacionado con  la política y el arte, criterio que de cierta manera logra ser convincente desde el punto de vista teórico, pero  no justifica promover este tipo de discurso plástico ante la ausencia de los valores éticos y estéticos del arte que deben prevalecer en un festival de este tipo.
Agnaldo Farías, el otro curador general de la bienal, aseguró que aunque  la Orden de los Abogados de Brasil solicitara la clausura de la exposición de Gil Vicente, los organizadores la defienden como una de las mayores atracciones para los visitantes, cifra que en esta edición se espera sobrepase el millón.
Por su parte, el conocido dibujante brasileño, cuyas propuestas motivaron este gran desconcierto, manifestó que se inspiró para realizar estos discursos recreados en el magnicidio como protesta a la desigualdad y la injusticia social; tema cuya noble intención artística no tiene nada que ver con el terrorismo ni la provocación a través de imágenes sangrientas -de hecho, en sus cuadros no  acude a este tipo de expresión visual-, sino exteriorizan su rabia contra el poder político. Igualmente dijo que no pensó que estas  iconografías causaran semejante revuelo ahora, después de haberlas expuesto en otros lugares, e igualmente enfatizó su preocupación porque otros artistas no hayan elaborado proyectos similares.
La Bienal de Sao Paulo,  que desde su versión de 1989 vuelve a organizarse en secciones nacionales, como en sus inicios, constituye un homenaje perenne al también estudioso y especialista en arte, Cecilio Matarazzo, con cuyo nombre se identifica el gigante pabellón diseñado en el Parque Ibirapuera por un equipo de prestigiosos arquitectos, presididos por el  famoso maestro Oscar Niemeyer, el cual fue inaugurado en 1957 con una superficie de aproximadamente 30 mil metros cuadrados.
Lamentablemente, la Bienal de Sao Paulo, al decir de algunos críticos y observadores, ha perdido buena parte de su tradicional prestigio, como aglutinadora de lo mejor del arte contemporáneo internacional, para dar paso a un programa que, ante esta situación, busca soluciones alternativas que, en última instancia, van en detrimento de su ganada autoridad. Al menos, esas son las conclusiones que ofrece el panorama informativo de esta edición.

Anuncios

Acciones

Information

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: