CRITICAN EXPOSICIÓN SOBRE ARTE, SEXO Y DROGAS EN PARÍS

24 10 2010

Por su importancia, Espejo Impaciente reproduce el texto de Tereixa Constenla, puesto a circular este sábado 23 de octubre a través de Internet, el cual da cuentas de la censura oficial de la exposición de Larry Clark en París.

El artista Santiago Sierra, durante una proyección de su vídeo Los penetrados. "Probablemente sea pornografía", reconoce.- GORKA LEJARCEGI. Fotos de Larry Clark

El artista Santiago Sierra, durante una proyección de su vídeo Los penetrados. "Probablemente sea pornografía", reconoce.- GORKA LEJARCEGI. Fotos de Larry Clark

En arte casi todo vale

Por Teresa Constela

Larry Clark es un especialista en fotografiar menores que juegan a malotes. Sus adolescentes se deslizan hacia el lado oscuro antes de tener edad para votar: hay sexo precoz, jeringas con falsos paraísos, pistolas que dicen la última palabra. También gracietas que solo hacen gracia a los adolescentes: una panda hace un calvo (muestra el trasero) en una de las instantáneas.

Las controversias se alimentan para aumentar el éxito de la muestra

Todavía hay quien considera pornográfico a Mapplethorpe

Y aunque Larry Clark es ya un viejo conocido de las polémicas -lleva retratando esos mundos peligrosos y duros de los menores desamparados desde los sesenta-, su última exposición en el Museo de Arte Moderno de París ha vuelto a encender la mecha. ¿Se excede Clark? ¿Lo hace el Ayuntamiento de París, que ha prohibido el acceso a los menores de 18 años a la exposición? ¿Se alimentan controversias para tener éxito?

Vayamos por partes. El Ayuntamiento de París ha vetado la entrada a menores porque considera que, según la legislación francesa, algunas de las 200 obras pueden ser consideradas pornográficas. Cabían otros caminos, incluido uno expeditivo. “Si vas a prohibir el acceso a un determinado público, es mejor no montar la exposición”, sostiene Iñaki Martínez Antelo, que dirige el Museo de Arte Contemporáneo de Vigo (Marco). “Cuando programas una exposición así ya sabes que se generará polémica, tienes que pensar a quién va dirigida si estás al frente de una institución pública”, añade.

Desde luego, los gestores franceses no pueden escudarse en el desconocimiento. Clark es un clásico sobre el que se polemiza una y otra vez. Lo de París es un calco de lo ocurrido ¡en Valencia en 1994! La sala Parpalló mostró ese año fotos de Larry Clark y el japonés Nobuyoshi Araki (masturbaciones juveniles, adolescentes drogados, menores acobardados…) que hicieron temblar sotanas y correr ríos de tinta con gran eficacia: la Fiscalía de Valencia prohibió la entrada a la exposición a menores de 18 años si no iban acompañados.

Polémica y censura suelen ir de la mano. Robert Mapplethorpe, uno de los grandes de la fotografía contemporánea, fue también uno de los artistas más censurados del siglo XX por la sexualidad explícita de sus obras (muchas homosexuales, para mayor escándalo de morales conservadoras). Aunque fue encumbrado tras su muerte, su obra parece condenada a perturbar hasta la eternidad. El último ataque le llegó de una de las redes del futuro. Facebook vetó las campañas publicitarias sobre Night work, el último disco de la banda neoyorquina Scissor Sisters, por considerar que la portada resultaba inapropiada. En ella -una imagen de Mapplethorpe- se veían nalgas y muslos del bailarín clásico Peter Reed, marcados por las mallas de ballet, al acabar una coreografía.

“Si a estas alturas alguien piensa que es pornografía cualquier foto de Mapplethorpe, está claro que tiene un criterio erróneo, por no emplear una palabra más fuerte”, reprocha José Guirao, director de La Casa Encendida. “Hannah Montana me parece más pornográfica, aunque no en el sentido clásico del término”. Y pregunta: “¿Son pornográficas las escenas de ninfas y faunos, la mitología renacentista colgada en museos nacionales o Las tres Gracias de Rubens?”.

¿Es pornográfico el vídeo Los penetrados de Santiago Sierra, pero no lo es el mural pintado en una casa de Pompeya hace casi 2.000 años donde una pareja heterosexual practica sexo anal? La pintura romana puede verse en el Museo de Nápoles, el vídeo de Santiago Sierra (Madrid, 1966) se proyectó en la galería Helga de Alvear en 2009. Las creaciones de Sierra dan mucho que hablar y, como mínimo, algo que pensar. En la Bienal de Venecia de 2003 tapió el pabellón español e impidió el acceso a quienes no estuvieran documentados -para denunciar las restricciones comunitarias a los inmigrantes-, y en una galería de Londres mostró en 2007 módulos construidos con excrementos humanos recogidos en ciudades indias por parias que purgaban así la maldad desplegada en vidas anteriores.

Los penetrados es un vídeo de 45 minutos, que muestra todas las combinaciones posibles de penetración anal entre hombres y mujeres de raza blanca y negra. Se filmó con voluntarios -que percibieron 250 euros por participar- captados mediante un anuncio en la prensa. Sierra ha rehusado hablar para este artículo, pero sí lo hizo en 2009, en plena exposición: “Probablemente sea pornografía. Entiendo que la pornografía son imágenes de gente fornicando y nada más, sin trama, y eso es Los penetrados”. Reacio a explicar su obra, añadía: “En mi trabajo la gente tiene libertad para pensar por sí misma. No es necesaria mi guía”. ¿Qué pretendía con el vídeo? Denunciar la paranoia y el temor de la sociedad blanca hacia los inmigrantes africanos; la sexualidad le pareció la vía más contundente. ¿Un provocador? Al artista le molesta tal etiqueta.

Pero claro que hay especialistas en provocar y programadores especializados en ficharles. Para el artista Rogelio López Cuenca (Nerja, 1959), la “censura parcial” de Clark en París le parece “una parte indispensable del show”. Conviven, dice, dos tendencias: el uso de artistas provocadores como “una cara de la estrategia y retórica dominantes en la publicidad comercial” y la exclusión de creadores controvertidos por empresas patrocinadoras “que no quieren verse asociadas de ningún modo a asuntos polémicos”.

La censura de hoy le parece a López Cuenca más sutil y versátil. “Nadie se quiere reconocer en el papel de censor, que ha sufrido un gran descrédito público. Con frecuencia se delega esa responsabilidad en otros invisibles”. Habla desde la experiencia: sufrió censuras “más veces de lo que hubiera esperado”. La inviabilidad económica suele ser un argumento recurrente -y menos impopular- para quitarse de en medio un proyecto controvertido. “Tienes que negociar permanentemente la adecuación de la obra a las posibilidades de realización y divulgación”, cuenta. En conclusión, la libertad del creador es “ilusoria”.

Los límites artísticos se desplazan con la moral de la época. Al margen de episodios rancios como el de Facebook, la homosexualidad apenas escandaliza ya en las democracias occidentales. “En primer lugar antepondría a la religión, estamos en un periodo muy fundamentalista, incluyendo a todas las religiones”, señala Estrella de Diego, ensayista y catedrática de Arte Contemporáneo de la Universidad Complutense. Los otros temas calientes, según Iñaki Martínez Antelo, son el terrorismo y los menores. De lo último, además de Clark, sirva este ejemplo curioso: la Wikipedia británica bloqueó temporalmente el acceso a la portada a Virgin killer, un antiguo disco de Scorpions de 1976, porque mostraba a una niña desnuda, para minimizar los contenidos “indecentes” en la Red. Cuatro décadas han endurecido la tolerancia hacia la utilización de menores.

Impere la moral que impere, ni para la académica, ni para el creador, ni para los programadores deben colocarse límites al arte. “Los límites son censura, es mejor que sobre a que falte, aunque muchas imágenes están hechas para epatar y escandalizar”, argumenta De Diego. La barrera, para el director de La Casa Encendida, es nítida: el Código Penal. “No matar a nadie, no secuestrar… El arte forma parte de la vida y lo que no sea delito tiene cabida en el arte”, afirma el ex director del Reina Sofía. Durante su etapa en este museo, si las exposiciones incluían obras duras, se advertía con un cartel. Esto le parece suficiente: “Visitar una exposición no es obligatorio, están en locales cerrados”.

-¿En ningún caso habría que limitar el acceso de menores?

-Creo que no. ¿Está regulado que un niño de 14 años no acceda en Internet a webs violentas? No sé entonces por qué tenemos que regularlo en el arte.

A continuación igualmente reproducimos otro texto de ANA TERUEL, igualmente relacionado con este tema tan polémico como Mario Pinto.

Adolescentes, drogas, armas y sexo

Ana Teruel

El Ayuntamiento de París ha adoptado una medida preventiva y sorprendente al prohibir la exposición de Larry Clark en el Museo de Arte Moderno a menores de 18 años ante el posible carácter pornográfico de algunas imágenes. “Me parece aberrante, una vez más estamos dejando a la juventud alejada de la cultura”, se indigna Claire, de 27 años, tras ver la exposición. “Me resulta chocante también porque se trata de un centro público. Si fuera una galería privada podría entenderlo”, añade. “Sobre todo, es absurdo porque los menores ven cosas mucho peores en la televisión y en Internet”, añade su amiga Sophie.

De las 200 imágenes, algo más de una decena han motivado la prohibición. En ellas se puede ver a adolescentes desnudos, muchas jeringuillas, penes en erección y sexo explícito. El director del centro, Fabrice Hergott, ha intentado justificar la decisión del Ayuntamiento. “A mí no me parecen pornográficas, pero hay que diferenciar el arte de la ley, y desde el punto de vista legal, algunas imágenes pueden ser consideradas como pornográficas”, ha añadido.

La prohibición se basa en el Código Penal en vigor desde 2007, más restrictivo que el anterior, que define como delito el hecho de “emitir por cualquier medio o soporte un mensaje de carácter violento o pornográfico […] susceptible de ser visto o percibido por un menor”.

El Ayuntamiento, gobernado por el socialista Bertrand Delanoë, ha querido evitar al director del centro un posible acoso judicial como el que viven desde hace 10 años los organizadores de Présumé innocent, una muestra sobre arte contemporáneo e infancia que se exhibió en Burdeos en 2000. La asociación de defensa de la infancia La Muette demandó a los organizadores por mostrar imágenes pornográficas de menores.

La iniciativa ha sido tildada de “regresiva y retrógrada” por el colectivo de artistas Observatorio de la Libertad de Creación. Larry Clark calificó la “censura” de “ataque de los adultos contra los adolescentes”, en una entrevista al diario Le Monde: “Es una forma de decirles: volved a vuestro cuarto, id a ver toda esa mierda en Internet. Pero no queremos que vayáis a un museo a ver arte que habla de vosotros”.

El artista Santiago Sierra, durante una proyección de su vídeo Los penetrados. “Probablemente sea pornografía”, reconoce.- GORKA LEJARCEGI

Fotos de Larry Clark:

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