EL AMOR Y EL CONTROL BIO-EVOLUTIVO: PREMISAS FUNDAMENTALES EN LA CRIANZA DEL BEBÉ (I PARTE)

19 01 2011

Por: Marietta Fernández Martínez (1)

Magnánimo es el ámbito conceptual de Cultura, y en el que muchos se ven comprometidos cuando se trata de valorar como un arte el desarrollo de determinadas habilidades. Cuando se hace referencia al nivel cultural de un individuo, es habitual concebirlo desde los conocimientos, tendencia o inclinación hacia la pintura, la cinematografía, la literatura, la música… 

Indudablemente la disposición e instrucción en cualquier arte o ciencia nos dan un perfil de conocimientos que nos hace individuos más preparados e ilustrados en esa materia.

Englobando el contexto de Cultura (del latín cultura) (2) ―instrucción, conocimiento, educación, formación, desarrollo, mejoramiento―, desde lo individual y social(3) la sociedad  ha logrado abarcar en las últimas cinco décadas un amplio desarrollo humano en educación, cultura e instrucción,  que permite accionar sobre los más avanzados enfoques científicos en los procesos sociales ─aún en las circunstancias actuales en que concebir el desarrollo, supone remitirnos a los indicadores económicos refrenados por el modelo del Primer Mundo─, en su dimensión social comunitaria, donde la diversidad sociocultural se impone. Para ello, se requiere del sujeto en calidad de individuo y componente social, en el aprovechamiento de los fenómenos de auto transformación individual y comunitaria.    

La Cultura Física(4), como parte de la cultura orientada a la ejercitación del ser humano en materia de actividades físicas difundidas por medio de diversas técnicas  ─ el devenir cotidiano, el ejercicio en las artes, las ciencias,… ─, y que según el individuo sea capaz o no de entrenarlas, así será comprendido el nivel de cultura física alcanzado por este.

A partir de la perspectiva de una Cultura Física como medio de distinción física e integración estructural, se reclama una formación que contemple el desarrollo humano sobre la base de una formación ciudadana para el siglo XXI donde del entorno se imponga, desde una cultura física educativa y preventiva.

De eso se trata, es decir, de convocar a la de reflexión sobre asuntos tan importantes como poco debatidos: ¿Cómo sumar valores culturales para un estilo de vida más sano? El nivel de conocimiento alcanzado por la sociedad en general permite reflexionar sobre un estilo de vida más favorable, pero ¿Existe disposición entre los miembros de la comunidad para cambiar su estilo de vida?

Este artículo está especialmente dedicado a los trabajadores comunitarios que con aptitud, esfuerzo y liderazgo, enfrentan el mayor reto que tiene un profesional de la cultura física actual “La educación de una Cultura Física vinculada a la promoción de la salud y la transformación del entorno”. Asimismo, tenemos el propósito de incentivar y proporcionar a las gestantes los beneficios del ejercicio físico; en tanto alertar a los padres sobre la importancia de la estrecha vigilancia en el desarrollo psicomotor del bebé durante el primer año de vida ―con la finalidad de procurar del desarrollo físico, mental y afectivo, en relación con las áreas principales para una evolución fisiológica sana― en la adecuada manifestación física que puede hacerse en todas las edades con el uso y la realización de movimientos.

A nuestro hijo nos unen los sentimientos más puros y el amor más consagrado, aún antes de nacer el bebé, una forma de manifestarlo es durante la maternidad ―la gestación y el posparto―.

El acondicionamiento físico en la mujer embarazada, viene tomándose en consideración por el sistema salud-deporte desde hace mucho tiempo, programa igualmente dirigido a favorecer la mejor evolución del feto. El primer año de vida del bebé es una etapa fundadora del desarrollo psicomotor del niño.

Favorables resultados se han registrado mediante la atención a las embarazadas incorporadas a las prácticas diseñadas en los programas que se llevan a cabo por los profesionales de la Cultura Física en áreas comunitarias y de salud, como las que se encuentran activas físicamente y llegan al parto en admirables condiciones físicas.

Pero, lo cierto es que aún no se ha logrado que la mujer sea la primera interesada en el bienestar que le proporciona tanto a ella como a su feto, la práctica de ejercicios físicos; y la duda de algunas gestantes sigue presente. Muchas de ellas se cuestionan si podrán o no realizar actividades físicas o qué tipo de ejercicios puede realizar, si estos pudieran traer  riesgos al bebé o provocarse un aborto o parto prematuro. Incluso existen casos de mujeres activas en el ejercicio físico antes del embarazo, en las que ha surgido la inquietud de si debe o no abandonar el ejercicio durante embarazo.

Es necesario entender que cada mujer desde su organismo es un ser único y diferente, por lo que no se debe caer en el error de generalizar. Tener  presente que el organismo en ese período pasa un complejo proceso de desarrollo y no es improbable la aparición de indisposición.

Es substancial que el preparador físico, instructor o profesor de cultura física se vincule con el área de salud y con el médico a cargo de la evolución clínica de la gestante. Igualmente es preciso que  esté capacitado en cada etapa del proceso de embarazo, y las particularidades de la gestante que le permitirá maniobrar con prudencia ante cualquier eventualidad durante el proceder práctico.

Si consta que con anterioridad la embarazada ha realizado entrenamiento físico, existen especificaciones concretas sobre la actividad a seguir y las precauciones que deben observarse durante el régimen de entrenamiento. Para las que no tienen el hábito de hacer ejercicios, es buen momento para comenzar con una gimnasia suave y contribuir con su organismo a favorecer el desarrollo fetal.

El ejercicio físico ayuda durante el embarazo y en el parto. Los músculos y todo el complejo sistema osteomioarticular trabajados se preparan y fortalecen para ser capaces de responder con mayor eficacia al proceso anatómofisiológico de la gestante, importante a la hora del parto y post parto, favoreciéndola también en la maternidad durante el cuidado del bebé.

Anatómicamente, los ejercicios de fortalecimiento y de flexibilidad mío- articular de esta zona son de vital importancia para agilizar el proceso de parto y la preparación del área.

La gimnasia para la embarazada influye positivamente en las exigencias del organismo durante el período de gestación: favorece el transporte de nutrientes madre-feto, fortalece los músculos abdominales y mantiene la adaptación ósea y mioarticular de toda la zona, de modo que estén en mejores condiciones para sostener el útero, los músculos de la espalda se estiran favoreciéndose que no estén recargados los músculos abdominales durante este nuevo peso agregado.

Los músculos abdominales, para vertebrales y las estructuras de tejido blando pelvianas comparten el apoyo para el útero en crecimiento, favoreciéndose el trabajo de sostén y la posición de una postura adecuada puede ser de gran ayuda para alejar un problema habitual en la mujer embarazada: el dolor dorso lumbar. Característica lógica y evidente del embarazo.

Un movimiento brusco equivocado puede provocar la luxación de un ligamento o la distensión muscular cuando se acerca la fecha de parto. Una de las mejores maneras de contrarrestar eso, es el ejercicio regular, medido y controlado, principalmente de los miembros inferiores y el piso pélvico mediante ejercicios de flexibilidad y estiramiento de la zona vertebral, especialmente la dorso-lumbar.

Existen determinados ejercicios que por la fundamentación fisiológica no son agresivos, por ejemplo, los estiramientos, que permiten de forma general contrarrestar predisposiciones fisiológicas en su origen estructural, ya sea nervioso  o en sus estructuras musculares. El sistema de ejercicios para la gestante, en su misión práctica, no responde a la clasificación de intensidad de esfuerzo-gasto energético. Consiste en una gimnasia de adiestramiento con objetivos higiénicos, orientada hacia la preparación física ante los efectos fisiológicos del embarazo. De carácter preventivo anticipado al medio interno madre-feto, más saludable, proporcionando mayor suministrado de nutrientes, en correspondencia con la salud de la madre y el primer año de vida.

El ejercicio físico favorece los cambios emocionales y psicológicos más comunes durante la gestación: Irritabilidad, apetito, náuseas, vómitos, sueño; así como las principales modificaciones por trimestre y el comportamiento del peso materno durante el embarazo. Una formación profiláctica a través de los programas de minsap-inder, encaminados a garantizar una maternidad sana y sin riesgos para la madre y el feto, orientada, atendida, protegida y controlada.

 ([1]) Fernández Martínez, Marietta. Graduada del ISPEJV (1984), Lic. En Educación en   Educación Física, Diplomada en Cultura Física Terapéutica de la UCCFD, actualmente opta por el Título Académico de Máster en Cultura Física Comunitaria. Profesional del INDER.

(2) Diccionario Larousse. Agrupación Larousse Editorial, S.A. Cultura Física.

(3) La Antropología, Ciencia (estudia al hombre considerado en sus aspectos físico y social)/ La Sociología (Del lat. socius, compañero + gr. logos, ciencia). Ciencia que estudia los fenómenos socioculturales.

(4) Universidad de las Ciencias la Cultura Física y el Deporte (UCCFD). Cultura Física.

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