OTRAS REVELACIONES SOBRE EL VÍA CRUCIS DE FERNANDO BOTERO

8 02 2011

Recientemente Esdpejp impaciente publicó un informe sobre la nueva serie de pinturas del genial maestro Fernando Botero, obras que bajo el título de Vía Crucis  expondrá hacia finales de año en Nueva York. En esta ocasión les ofrecemos otros detalles que, en primicia, facilitó el artista al periódico El Tiempo en su edición digital.

Botero: bocetos del Vía Crucis

Botero: bocetos del Vía Crucis

En una entrevista con Yamid Amat, el maestro antioqueño reveló piezas de su nuevo trabajo, concebido en óleos y  dibujos del imaginario camino de Cristo hacia su dolorosa muerte. “El formidable artista aún trabaja en los cuadros que harán parte de la muestra. La exposición será presentada en Bogotá el año entrante”, asegura El Tiempo (http://www.eltiempo.com), resto del texto qwue reproducimos a continuación:

Botero reveló, por primera vez, para ilustrar esta entrevista, varios de los dibujos y acuarelas que expondrá. Los presenta EL TIEMPO, como auténtica primicia mundial.

¿Cómo surgió la idea del vía crucis?

Yo tenía interés en tratar un tema dramático. He trabajado mucho sobre temas amables porque la historia de la pintura, si se mira panorámicamente, está llena de obras más amables que dramáticas. Por ejemplo, si uno mira los impresionistas, no verá nunca un cuadro triste ni melancólico, ni dramático en todo el movimiento. Hacia atrás, Tiziano y Vermeer son amables, presentan una surrealismo que uno quisiera compartir.

Pero hay muchísimas excepciones…

Claro: la crucifixión de Grünewald, los cuadros de Hans Baldung son muy dramáticos, los cuadros negros de Goya… Sí hay excepciones, pero la línea general de la pintura es más bien amable.

¿Pero un pintor no necesita de pronto expresar algo dramático?

Así es. Yo lo he hecho varias veces en mi vida. He trabajado sobre la violencia en Colombia, sobre la tortura en Abu Ghraib. Ahora, tenía necesidad otra vez de expresar un tema dramático y apareció el vía crucis. No expreso ninguna sátira, ni ningún humor, como alguna vez he hecho en mis cuadros. Expreso la violencia con la que combatió la divinidad de Cristo. Yo presento la idea de un hombre que produjo una gran revolución, de un ser admirable por su filosofía, pero tratando de evitar la divinidad porque la iglesia ha inventado muchos mitos alrededor de Cristo y la Virgen. Yo soy cristiano y, aunque dudo de muchas cosas, siempre persiste en el cerebro la idea de Cristo como la idea de Dios. Como artista, no la puedo aceptar. Tengo que hacerlo con la admiración que tengo por el hombre extraordinario. El drama de la crucifixión es tan grande que me movió a hacer estos cuadros.

¿Pero antes no era el tema obligado de los pintores?

Lo fue antes del siglo XVI. Después, empezó a ser importante la mitología y, después, el retrato y, luego, desapareció. En el siglo XIX no hay una manifestación pictórica importante sobre la vida de Cristo. En el siglo XX hay apenas una pequeña acuarela de Picasso, no muy importante para un hombre que pintó todo. George Rouault hizo unos cuadros sobre la vida de Cristo y yo tenía admiración por él; inclusive, regalé un cuadro suyo al Museo de Bogotá.

¿Por qué dice “tenía”? ¿Qué lo decepcionó?

Vi la exposición de 150 obras suyas en el museo de Bilbao hace 2 ó 3 meses y encontré que eran muy caóticas. El pintor estaba interesado más en la textura, que en la religión misma y en su interpretación. El tema es tan vasto, tan maravilloso y tan poco tratado, que pensé que era ideal.

¿Cuándo y dónde presentará las obras del vía crucis?

En noviembre, en Nueva York, posiblemente el sitio menos propicio porque es una sociedad completamente secular, donde la gente no piensa más que en los negocios. Que, de pronto, le traigan a Cristo es lo opuesto a todo lo que significa y hace Nueva York, ciudad que hoy es una apología del vicio.

¿La idea es ilustrar el recorrido de 14 estaciones de Jesús hacia su crucifixión?

No es una exposición con las 14 estaciones. Son muchos aspectos de su camino de vía crucis: el beso de Judas, la crucifixión misma, el dolor de la Virgen, el entierro de Cristo, Poncio Pilatos, la presentación de la corona de espinas, el Ecce Homo, el camino cargando la cruz…

¿Cuántos cuadros son?

Entre 60 y 80.

¿Y los va a presentar todos en Nueva York?

No. Escogeré 25 de los que haga. No sé cuánto tiempo duraré pintando el vía crucis. El circo lo pinté casi en dos años.

¿Cuántos cuadros pinto del circo?

90 ó 100 cuadros.

¿Y en el tema de Abu Ghraib?

Trabajé 14 meses y son 50 óleos y 30 dibujos.

¿Cuánto tiempo lleva trabajando en el vía crucis?

Cinco meses y creo que me tomará más de un año.

¿En que galería de Nueva York será la exposición?

En la Marlborough, una de las más tradicionales de Nueva York. Yo le dije a Pierre Levai, el director, que posiblemente no se vendería ni un cuadro porque el tema religioso no interesa mucho y porque casi nadie quiere tener cuadros con sangre en la casa. Pierre me dijo: “Hacemos la exposición. Si no se vende nada, no importa”. Afortunadamente, tengo una galería que me deja expresar lo que yo quiero.

¿Los colombianos podremos ver la exposición?

Sí. Una vez que haga lo de Nueva York, si me invita el Museo Nacional, presentaré la exposición en Bogotá.

Como es casi seguro que sus cuadros se venderán, ¿no teme usted que lo acusen de mercantilista?

Afortunadamente, no tengo necesidad de vender para sobrevivir. Yo tengo la libertad de pintar lo que quiera para no vender o regalar. Lo hago por mi placer de pintar, por la curiosidad de ver hasta dónde puedo llegar y qué puedo hacer que sea inesperado, distinto, personal.

¿Cuál es el momento más dramático del vía crucis que pinta?

Algo que impresiona mucho mi imaginación es el momento cuando clavan las manos y los pies de Cristo. Sobre eso he hecho dos pequeños óleos: la mano de Cristo, el clavo y el martillo.Pero los demás cuadros son de gran formato, superiores a dos metros de alto por dos de ancho. Y realice ya más de 80 dibujos que utilizo como bocetos, pequeños, unos a lápiz y otros en acuarela. Creo que, al clavar sus manos y sus pies, lo debieron amarrar también, porque no hay mano que resista el peso de un cuerpo sin desgarrarse. Por eso, he hecho un boceto en el que se ve la mano de Cristo ya con el clavo, pero sostenido por un lazo a la cruz.

La característica especial de su obra es el volumen. ¿Cuál es el origen del estilo?

La gran revolución de la pintura la produjo Giotto, cuando inventó la capacidad de expresar una ilusión de volumen y de espacio en una superficie plana. La pintura era plana y, de pronto, llega un genio, yo diría que el más grande genio de la humanidad, Giotto, que cambia la historia. El reinventó la pintura porque los griegos ya conocían el secreto del volumen y del espacio. Eso se olvidó durante la edad media y Giotto volvió a pintar como pintaban los griegos, creando esa ilusión. Creó el volumen de la pintura: esa fue la base del Renacimiento. La pintura empieza en Giotto y antes de Giotto no es nada, es decoración. Por eso, hizo una revolución extraordinaria. Todos los pintores italianos, hasta el impresionismo, expresaron el volumen más o menos con distinta intensidad. De pronto, el volumen desaparece del siglo XX y vuelve la pintura plana. Los críticos empezaron a decir que la pintura no podía tener volumen porque eran esculturas pintadas y eso no era pintura. ¡Qué cosa más absurda! Negaban seis siglos de pintura maravillosa. Yo nunca he creído lo que dicen los críticos. A mí lo que me guía es la historia del arte. De pronto, el volumen de mis obras es exagerado, pero es que la pintura es exageración. ¡Mire el color exagerado en Van Gogh! El arte es una exageración. En la pintura es definitivo tener ideas claras, radicales. La única gente que cuenta es la gente que cree en algo con convicción y con pasión, sin andar flirteando aquí y allá. Cuando yo empecé a pintar mis acuarelitas en Medellín, en el año 45, ya mostraba volumen exagerado.

Pero tuvo un momento de estilismo, con figuras alargadas estilo El Greco…

Durante un año pinté figuras alargadas, por allá en el 46. Yo viví en Tolú nueve meses y allá estuve dedicado a pinturas que eran entre Gauguin y Picasso. Me fui a Europa y descubrí el arte italiano, que no lo conocía. Entonces, me identifique más con el arte italiano volumétrico, sobre todo el florentino, y abandoné la tendencia estilizada. Me fui a Florencia a estudiar, en vez de irme a París, como hacían todos los pintores jóvenes. En Italia descubrí a Giotto, a Masaccio, y eso fue la confirmación de que el volumen era muy importante.

Regresando al vía crucis, ¿compararía su dramatismo con obras tan desgarradoras como el ‘Guernica’ de Picasso?

Guernica es un cuadro extraordinario, una obra maestra, pero yo diría que la crucifixión es la cosa más dramática que ha existido. Picasso hizo una composición muy importante porque mostró simultáneamente cosas que estaban sucediendo: llamas, un caballo muriendo, una mujer gritando, un niño en el piso; la destrucción y el dolor de un bombardeo y una guerra. Pero una crucifixión es lo peor que le puede pasar a un ser humano.

¿En qué momento de la crucifixión está trabajando?

Le voy a mostrar unos dibujos que ya terminé. Tengo un tríptico de los azotes, pinté al óleo una vía dolorosa, que me la imaginé en Nueva York.

¿Y Jesús?

Va con la cruz a cuestas caminando por Rockefeller Center. Otros cuadros los hice con fondo antioqueño. Lo que no he querido hacer es que sea completamente bíblica. Hice un Ecce Homo en que Pilatos, en vez de ser el clásico Pilatos, es una especie de abogado de un pueblo de Antioquia. Eso no lo invento yo; esa libertad la impuso Italia en los años 1300 y 1400.

¿No corre el riesgo de que lo acusen de excesivo atrevimiento?

Es posible. Alguien que no conozca la historia de la pintura quizás piense que puede ser una falta de respeto poner a un señor de corbata al lado de Cristo o a un policía dándole bolillo.

¿Por qué el arte religioso se acabó?

La revolución francesa partió la historia. Cambió la actitud del intelectual, del hombre. El artista comenzó a sentir vergüenza de mostrar su religiosidad. Era casi motivo de burla ser religioso. Nadie se atrevía a pintar eso.

¿Por que la desaparición del arte religioso coincide más o menos con el llamado arte contemporáneo, donde el famoso orinal de Duchamp se volvió arte?

El arte efímero es una expresión menor que no se puede comparar con la idea del arte concebido con el deseo de perpetuidad. Lo que mucha gente no entiende es que Picasso es un artista tradicional. Yo soy supertradicional, en el sentido de que pienso que el arte se desarrollo como una cadena en la cual un artista se apoyaba en el anterior, para seguir adelante en la búsqueda de expresiones más nuevas. El arte efímero se degrada por sí solo. En el caso de Duchamp, a él no le interesaba la pintura sino el ajedrez. Los últimos años de su vida los dedicó a jugar ajedrez. Hizo el famoso orinal que se llama ‘La fuente’ y, claro, eso produjo un escándalo que da origen a buena parte del llamado arte contemporáneo, en el que el concurso es por la extravagancia no por el arte. Lo que la prensa refleja es el escándalo o la extravagancia. Para ella, que la pintura sea una cosa que tenga calidad no es noticia, pero sí que alguien presente la fuente como un orinal.

¿En el arte contemporáneo hay alguien que usted admire?

De esos artistas que hacen ese tipo de obras como lanzar bombones o tirar pinturas sobre lienzo a ver qué sale, no. Admirar, ninguno. Del arte-arte, admiro al alemán Kiefer, al inglés Freud.

Hace unas semanas hubo una subasta de arte latinoamericano en donde una obra del cubano Wifredo Lam tuvo más valor que una suya…

Primero que todo, yo no me estoy comparando con Lam, pero hay una cosa que es cierta: competir con los pintores muertos es muy difícil. Yo soy el artista vivo más cotizado del arte latinoamericano pero, claro, no puedo compararme con Frida Kahlo, ni con Lam.

¿Usted se siente más realizado con la pintura o con la escultura?

Soy más pintor que escultor, en el sentido de que toda mi vida he sido pintor y solo 35 años, escultor, aun cuando admito que me puede haber dado más popularidad la escultura.

¿Qué opina de la pintura abstracta?

En el arte abstracto hay cosas muy bellas. Lo que pasa es que yo considero que el arte abstracto es incompleto.Es muy bello porque es muy decorativo, hay unos colores maravillosos, formas muy hermosas; pero la mejor definición que conozco de la pintura la dio Poussin, el gran maestro del siglo XVII. Dijo que la pintura es una expresión que se hace sobre una superficie plana con formas y colores para dar placer. Eso le falta al arte abstracto: hay un placer de ver el color, la forma, pero no produce ese sobrecogimiento de la pintura figurativa.

¿Esta opinión suya, crítica del arte abstracto, se la ha dado a su esposa (Sophia Vari)? Ella es abstracta, ¿no?

Admiro su capacidad de combinar los colores y su arte para crear formas es muy agradable. Pero sobre ese estilo, ella sabe lo que pienso. Le critico los cuadros, pero desde el punto de vista formal ¡y no ha sido motivo de divorcio!

‘El color más importante es el negro’

¿Usted utiliza en su paleta sólo los tres colores primarios?

No. Utilizo nueve colores. Antes hacia todo con seis colores. Yo conozco pintores que trabajan hasta con 40 colores y no sé cómo hacen: mientras uno más mezcla, más gris se vuelve el cuadro. Mientras menos colores uno use, más colorido el cuadro. Hay muchos colores que preparan las fábricas que son muy bonitos, pero que se vuelven grises a la vuelta de diez años. Uno tiene que pensar cuáles son los colores básicos de la pintura que son eternos, y cuáles son fugaces. Tengo un cuadro en mi casa que está colgado hace 35 años con una luz permanente y no ha cambiado en absoluto. En El Prado hay un cuadro que recibe en verano un rayo de sol. Lleva muchos años colgado ahí, con esa luz tan terrible, y no ha cambiado. Es increíble. La pintura es eterna cuando tiene los colores adecuados.

Para usted, ¿cuál es el color más importante de todos?

El negro. Todo cuadro debe tener un punto rojo, uno blanco y uno negro; pero hay que llegar siempre al extremo que es el negro o al extremo de luz que es el blanco.

¿Usted sigue pintando sin bastidor?

Si, toda la vida he trabajado así. Cuando uno quiere pintar, hay momentos de entusiasmo. Mientras voy, pido y armo el bastidor, pasan tres días y la emoción se va. Además, el bastidor es una inmensa imitación.

YAMID AMAT

ESPECIAL PARA EL TIEMPO

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