Un libro que trasciende y fascina:Fabelo 2002 -2010

27 03 2011

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

│Jorge Rivas Rodríguez

Justo en pleno jolgorio de la última Feria Internacional del Libro, en el Museo Nacional de Bellas Artes (Edificio de Arte Cubano) fue presentado un extraordinario y necesario título: Fabelo 2002 -2010; voluminoso catálogo con edición de lujo y a todo color que a través de  280 páginas en papel cromado acercan al lector al cosmos pictográfico de uno de los artífices más importantes en la historia del arte cubano de entre milenios.

Prácticamente diluido en el maratónico programa de la Feria del Libro —en el que se incluyó su presentación—,  poco se ha comentado sobre este necesario resumen gráfico del quehacer plástico del Premio Nacional de Artes Plásticas 2004 Roberto Fabelo (Guáimaro, Camagüey, 1950), durante el período comprendido entre 2002 y 2010, probablemente la etapa más fecunda en su trayectoria artística, o al menos en la que el afamado pintor, dibujante y escultor asumió el reto de ampliar sus prolíficas vías de comunicación; es decir  “en un sentido más parabólico, más sugerente y, por tanto, más desafiante para el espectador”.

Por ello, este suntuoso catálogo cuya cubierta reproduce un detalle de una de las célebres obras de la serie Calentamiento local (2008), revela el ímpetu con que Fabelo, en el año 2003, definitivamente renunció “a una forma única de percibir y trabajar: amplié el repertorio. (…) …el protagonismo ya no lo tiene el dibujo, sino los objetos y los elementos de las instalaciones que amplían mis posibilidades expresivas”.

Concebido a modo de memoria, con más de cien fotos a toda página —y en algunos casos desplegadas en dos— Fabelo 2002 – 2010 es una obra que trasciende y fascina. Y no solo por la calidad de impresión de este libro bilingüe publicado en España —Escandón Impresores, Sevilla— por Ediciones Vanguardia  Cubana SL, con diseño de Laura Llópiz y Pepe Méndez,  sino porque a través de él podemos establecer admirable conexión con el universo onírico recreado en el mundo que rodea al artista, que es nuestro mundo.

Las fotografías denotan el magisterio de otros reconocidos creadores del lente, tales como Rodolfo Martínez, Enrique de la Uz, Ricardo G. Elías, Roberto Chile y Roberto Fumagalli, así como de Roberto C. Fabelo,  joven artista de la plástica continuador de los caminos del padre. Ellos logran perfectos encuadres y ángulos que favorecen la mejor comunicación con  el observador, sobre todo en las imágenes sobre  antológicas instalaciones realizadas por el artífice en esta etapa, tales como La Mesa (2003), Cafedral (2003) , Mundos (2005), Torres (2007), Isla (2006), Volcán  (2007) y  Sobrevivientes (2009), títulos que igualmente conforman los capítulos o partes en que está estructurado el libro.

Asimismo, cada una de estas secciones se identifica con algunos de los momentos cumbres de la carrera artística de Fabelo entre el 2002 y el 2010, entre ellos, sus memorables exposiciones en el Museo Nacional de Bellas Artes (La Mesa, Cafedral, Mundos y Sobrevivientes, esta última como parte del programa de la X Bienal de La Habana, y devenida acontecimiento más sobresaliente y popular de ese encuentro).

Fabelo es un hombre culto, sencillo, carismático, sincero y apasionado amante de su familia y de su profesión. Él mismo me ha asegurado que siempre está “pincel en mano” —mañana, tarde y noche—, sirviéndose de las figuras y de las circunstancias existenciales de sus semejantes para expresar esas fantasiosas ideas y emociones artísticas que después nos cautivan. De ahí la génesis de un fenómeno que siempre me ha llamado la atención: la asombrosa popularidad de Fabelo, su cálida interconexión con su pueblo que lo reconoce y admira como uno de los emblemas más sólidos de la cultura nacional.

Fabelo 2002 – 2010 es un volumen esencialmente fotográfico. Las imágenes —muchas de ellas fragmentos que precisan detalles, formas o intenciones estéticas—  funcionan como crónicas del devenir artístico de este pintor de multitudes, paradigma de la exquisitez del dibujo  entre varias generaciones de creadores que le sucedieron: “A partir del dibujo comencé a abordar el mundo. Debo de hacerle justicia al dibujo que fue el que me ayudó a comer”, tal me ha dicho. Dos breves textos, uno al principio, a modo de introducción, de Caridad Blanco —curadora y crítico de arte—  y otro al final, como excelente epílogo esclarecedor sobre algunos aspectos de la obra del artífice, logrado a través de una entrevista realizada al maestro por el doctor en Ciencias históricas y doctor en Ciencias, Rafael Acosta de Arriba, profesor titular del Instituto Superior de Arte y de la Facultad de Historia del Arte de la Universidad de La Habana.

Fabelo 2002 – 2010, es un libro imprescindible para el mejor conocimiento y disfrute de la profusa creación plástica de este gran cubano, quien me aseguró una vez que si volviera a “tener otra vida o si volviera a nacer, quisiera otra vez ser pintor”.

Anuncios

Acciones

Information

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: